jueves, 24 de abril de 2008


¿Te acordás de esa foto? ¿Te acordás que me regalaste esa rosa?

¿Realmente te interesaba ir a esa fiesta, o el hecho de que alguien te acompañara podría más que mil salidas?.

Ir a Capital. Buscarte. Divisarte. Ignorarte. Perder el paraguas de un amigo. Acompañarlo a tomar un micro con vos. Mirarte. Mirarnos. Mirarme. Caminar. Subir al 129 a las 20:00 un 28/4/07. Vos, yo y él. Me dejaste contracturadas mis piernas, y no por ninguna cuestión que no se deba saber. Mirar esa butaca que habría escrito hacía meses. Enojarte por descubrir lo que me había hecho Fran en mi brazo. Te des-enojaste y todo siguió bien. Llegar. Mi casa. Vestirme. Me pediste la planchita, te la dí. Bajar y a las 21 entrar en la camioneta de mi vieja. Llegar. Decir nuestros apellidos. Entrar.

Nunca estuve tantas horas con vos.
Y eran las 6 de la mañana, y seguíamos tan despiertos hasta que se termina todo.
Te venís conmigo, a dormir a mi casa.
¿Qué dormir? A las 11 te acompaño caminando hacia la estación de trenes.


Que triste es mirar desde lo lejos, y entre rejas a alguien irse.




[Nunca fui buena para las despedidas.]

No hay comentarios:

Publicar un comentario