lunes, 14 de julio de 2008

Y el cerró la puerta y habló con una voz fuerte (pero estúpida).
Y miré el pobre y ténue halo de luz, por primera vez me sentí encerrada (no sé si por primera, pero sí por primera vez me sentí como en una cárcel).
Quieta, taciturna, mirando el halo de luz... Inmóvil, atada a mi almohada como queriendo que no desaparezca.
Tras 3 minutos de no ejercer palabra alguna, salió de mí: furia mezclada con poca inteligencia, me recosté.



Si no son ellos, son los demás.


¿Qué más puedo esperar?.

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